No por ser trillado, deja de ser un título justo para
intentar describir lo que es hoy, la nueva- vieja alianza presentada ayer.
Juntados por una única coincidencia reconocida por sus
referentes, el antiperonismo, los Carrio; Solanas; Binner; Tumini; Cobos; Sanz;
Donda; Stolbitzer; y otras yerbas, se presentaron en sociedad como el Frente
Amplio UNEN, que no es otra cosas que el rejunte UNEN expandido a nivel
nacional.
El pan- radicalismo y amigos, como bien puede denominárselo,
hizo su puesta en escena en el teatro Broadway – nunca mejor elegido un lugar,
hay que reconocerlo- de la CABA, con vistas a intentar acordar lineamientos
políticos de cara a la ya lanzada carrera electoral.
Sí, como bien leyó, el punto de partida del FAUNEN,
explicitado impunemente por sus protagonistas, no son, ni acuerdos programáticos,
ni acciones políticas en común.
Es tan solo el juntarse como oposición antiperonista con el
objetivo de presentar una lista el año que viene, y a partir de allí, ver en
que se pueden poner de acuerdo.
Algo debe reconocérseles: Su honestidad.
No por el slogan anti corrupción, siempre conveniente para
eludir la discusión política, que creen suficiente para autodenominarse de “centroizquierda”
– Pensándolo bien, si el PSOE de Zapatero al cual el pan radicalismo y Binner
adulan es la centroizquierda, tal vez les quepa el mote-, frente al cual más de
uno andaría flojo de papeles, sino por la admisión brutal sobre la coincidencia
que los junta y sobre la total carencia de bases; propuestas; ideas; y ni que hablar,
de un proyecto de país - en este contexto es lógico el conflicto entorno a sumar o sumarse a Mauricio Macri-.
Más allá de eso, no resulta difícil pensar que si su unidad
pasa por llegar al gobierno y para eso sus convicciones pueden moldearse, difícilmente
el molde no lo ponga el poder económico al que vienen respondiendo desde hace
tiempo.
De hecho, quizás y no sólo quizás, ese proyecto de país en
común, el cual ahora anuncian no tener, no sea otro que el que privilegia los
intereses del poder económico.
Entonces, el laberinto del FAUNEN no sería más que un cumulo
de recorridos sin una salida viable para poder decirle a la sociedad a que
intereses privilegiarían si fueran gobierno.














