El racconto sobre la actividad e inactividad en la Cámara de Diputados de la Nación de la precandidata
que encabeza la lista del pro en la
CABA, Gabriela Michetti, arroja resultados esclarecedores.
A sus rechazos; abstenciones; y ausencias en las leyes
claves votadas desde que ocupa una banca, debemos sumar que no presento un solo
proyecto en cuatro años.
¿Llama la atención? Para nada.
Como vicejefa de gobierno nunca presidio una sesión en la
legislatura, y a ello podemos sumar que al mejor estilo pro, sus ausencias en las
sesiones de ambos legislativos se cuentan por decenas.
Un historial impecable que hace honra al desapego por los
cargos públicos que tiene su jefe, Mauricio Macri, y gran parte del staff
amarillo.
Sin embargo, la venta de una imagen armada por el tándem
Cara de Piedra Durán- multimedios opositores, permite hacer de Michetti, una
candidata viable con serias posibilidades de repetir sus vergonzosas
performances en la Cámara
de Senadores.
Todo un show de marketing, constituido a los efectos de
vender un producto por medio de sonrisas y globos de colores.
Todo un espectáculo ficticio que apunta a transformar el
momento de participación electoral en un momento de simple consumo en el cual
los votantes son clientes que compran un candidato; un producto publicitado, poniendo su boleta en la
urna.
La política profesional, dicho en términos académicos,
aplicada en todo su esplendor, con el fin no sólo de ocultar lo que hizo y dejo
de hacer Michetti, sino también y fundamentalmente, de plantar una candidatura
que niega el debate y el conflicto, y lo remplaza por slogans pegadizos como “Juntos
Podemos”, o palabras de moda como dialogo; consenso; y sobretodo, corrupción.
La realidad es otra, la evidencia el comportamiento de Michetti en sus
años en la Legislatura
y el Congreso Nacional, donde sus participaciones fueron en contra de la
ampliación de derechos civiles y sociales y a favor de los intereses de actores
nucleados en el poder económico.










