Con un grado de irresponsabilidad e inconciencia que supera todo lo conocido, el jefe de gobierno porteño Mauricio Macri anunció ayer su pretensión de no aceptar el traspaso de los subtes a la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
Año tras año hemos asistido al reclamo sistemático que el gobierno pro realizaba para que los subterráneos pasen a depender de la Ciudad, algo que se empezó a concretar a fines de 2011 con la firma del convenio de traspaso en 90 días.
Pues bien, antes de cumplirse los 90 días y utilizando todo tipo de excusas para no hacerse cargo de un medio de transporte que se encuentra en su totalidad en la ciudad, Macri ha decidido incumplir lo firmado, algo que choca de lleno con su actuar anterior cuando a las 48 horas de haber asumido el compromiso efectuó un sideral aumento de tarifa del 127 %.
Desde luego, no llama la atención el comportamiento errático e irrespetuoso para con el pueblo de la ciudad que tiene el jefe del pro.
En todo caso viene a ratificar su política de no pretender gobernar en nada que escape a la lógica neoliberal de medidas marketineras más negocios que generen dividendos.
Se observa en la puesta en escena que hizo ayer Macri, su total desprecio por el trabajo, de la mano de una altísima dosis de oportunismo y utilización política de una tragedia como la ocurrida en Once la semana pasada, que nada tiene que ver con los subterráneos de la Ciudad cuya situación es completamente diferente.
También cabe recordar que la Ministra de Seguridad, Nilda Garré, dio aviso sobre el retiro de la Policía Federal para que el gobierno de la CABA se ocupara de la seguridad en las estaciones hace más de un mes, y ante la solicitud de este último extendió el plazo a la fecha.
Durante el mes que transcurrió, Macri y sus secuaces decidieron no ocuparse del tema sin especificar cual es el motivo; razón; o circunstancia, por el cual la Policía Metropolitana no puede encargarse de ello dado que hasta donde se sabe, tampoco se ocupa de la seguridad en los edificios públicos; los hospitales; las escuelas; y los parques de la ciudad.
Parece que para lo único que sirve la fuerza de inútiles creada por el jefe de gobierno, es para realizar escuchas ilegales; tareas de espionaje que no le son propias.
Macri y el pro en su conjunto, han dejado en claro que no tienen intención alguna de ocuparse de un problema tan delicado para la Ciudad como son los subterráneos, y nuevamente han montado un show de victimización que pretende ocultar sus incoherencias; sus incapacidades; y sus definiciones políticas, al tiempo que ha utilizado una tragedia como trampolín para lanzar su candidatura presidencial.
Sencillamente, despreciable.
Compañero Ikal Samoa













