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viernes, 19 de abril de 2013

Tres reflexiones sobre el #18A.



Pasó el denominado y largamente convocado – entre otros, por los medios opositores- 18A, una movilización opositora de similares características a las del 8N – entiéndase con mas o menos la misma cantidad de participantes; la misma heterogeneidad de consignas y reclamos con la salvedad que en el 8N se criticaba a la corporación judicial y ahora se la defendió; mas o menos las mismas agresiones a los periodistas de los medios tildados de oficialistas; y mas o menos la misma participación de opositores con responsabilidades institucionales y militantes de sus partidos, eso sí, ocultando sus espacios de pertenencia-, y resulta prudente hacer algunas reflexiones.
La primera pudiera parecer obvia pero bien vale destacarla, fundamentalmente para evidenciar la falacia esa de “la dictadura de los K” que tanto se escuchó ayer, y es que una vez más, como ocurre desde 2003 a la fecha, se ha desarrollado una protesta con total libertad de expresión y sin ningún tipo de intervención represiva por parte del Estado Nacional, algo que hasta la asunción de Néstor Kirchner como presidente no ocurría ni por asomo.
La segunda, ligada al contenido de las declamaciones y los reclamos, consiste en pensar quienes son los destinatarios, y en este caso, es claro que una protesta planteada como opositora al Gobierno Nacional y Popular desde su origen, tiene como principal destinatario de sus reclamos a una oposición que no los representa.
Aquí cabe hacer un paréntesis, porque aún cuando la protesta allá sido opositora, resulta conveniente que el espacio oficialista pueda analizar si alguna de las múltiples cosas que se escucharon ayer es atendible desde el Proyecto Nacional.
Dicho esto, cabe señalar que una movilización como la de ayer, en la cual la gran mayoría de los asistentes no participantes de los espacios de oposición se definen como opositores, y a la cual esos espacios convocan y asisten con la necesidad de mostrarse como referentes, da cuenta de la crisis de representación y el vacío existente en la oposición formal.
Desde luego, no es responsabilidad ni incumbencia del Movimiento Nacional y Popular resolver una crisis de representación opositora – tradúzcase, nosotros no tenemos porqué ocuparnos de ello-, y lo cierto es que la foto política de los diputados nacionales del pro; el FAP; la UCR; etcétera, sumándose a una protesta negando sus lugares de pertenencia, resulta patética.
La tercera reflexión que me merece lo ocurrido ayer tiene que ver con la repetición de consignas y ataques al Gobierno Nacional y Popular calcadas de lo que publicitan a diario los multimedios opositores.
He aquí un tema a atender que debe llevar a repensar la estrategia comunicacional oficial porque evidentemente la permeabilidad de ciertos sectores sociales a las barbaridades que publican; publicitan; y reproduce hasta el hartazgo las empresas mediáticas continúa siendo altísima.
El claro ejemplo es una de las consignas que más se escucho: “No a la reforma judicial”, justificado con todas las mentiras opositoras instaladas con base en la vieja táctica de engendrar miedo en la sociedad, que demuestra falencias para llegar a esos sectores con lo que significa en cuanto a su contenido expresado en los seis proyectos, la democratización del Poder Judicial. 
Aún cuando la protesta haya sido visiblemente opositora, es preciso redoblar los esfuerzos para comunicar las políticas de gobierno de manera más efectiva.

miércoles, 5 de diciembre de 2012

La negación de la discusión política.



No hay que sacarle plata a los jubilados para poder pagar jubilaciones a las personas que no merecen porque no han hecho aportes, o para regalar computadoras, fueron las declaraciones públicas de Alfredo Andreotti, uno de los opositores que se congregaron en aquella manifestación denominada 8N, en plena protesta ante las cámaras de Canal 9.
Declaraciones que posteriormente aparecen,  sin edición alguna, en una publicidad de la ANSES que se propone dar el debate político sobre esa y otras tantas afirmaciones.
Pues bien, tal parece que el debate político no le agradó mucho al señor de las declaraciones erradas desde lo conceptual pero a su vez, bien representativas de lo que significa el poder mediático para instalar un tema desde una visión, dado que en el día de ayer así lo expreso en una carta de lectores publicada por Clarín.
Para peor, el señor utiliza como excusa una mentira, al decir que al entrevistarlo se habían presentado “como estudiantes de la Universidad de Palermo”.
Lo cierto y lo grave, ya no es la excusa mentirosa, ni siquiera lo que dijo o dejo de decir con un desconocimiento total del funcionamiento del sistema de reparto y una declaración casi calcada de lo que repiten los multimedios opositores a diario.
Lo cierto y lo grave, es que su queja esconde una incapacidad para dar el debate político porque en última instancia, él como tantos opositores lanzan afirmaciones que expresan una posición política, pero pretenden no ser cuestionados y mucho menos refutados.
En este aspecto, en la negación al debate político, es en el que encontramos la matriz cultural neoliberal más arraigada en un sector de la sociedad que no busca motivos o razones ni pretende confrontar argumentos.
Ahí se expresa toda esa lógica que suplanta argumentos por descalificaciones y subsume todo a conceptos que permiten sostener el paradigma de la antipolítica como ser el de la corrupción.
Pese a toda esta carga colonizadora, es indudable que seguiremos dando el debate porque entendemos que esa es la forma de conmover y construir de cara a la sociedad.

viernes, 9 de noviembre de 2012

8N: Confirmado, no somos Venezuela.



Pasó la protesta opositora denominada 8N que reunió alrededor de 250.000 personas entre la CABA y otras ciudades del país.
Dejando de lado el número, una vez más vino a confirmarse una motivación opositora con expresiones y reclamos tan diversos como difusos, algo que bien grafica la concepción individualista neoliberal desde donde se parte al momento de protestar.
La heterogeneidad de los mismos, sin embargo, no se encuentra en los asistentes a la protesta, a saber: Sectores de clase media; media- alta; y alta.
Exceptuando agravios y descalificaciones propias del odio irracional no sólo al gobierno sino también a los sectores populares y yendo a las consignas puntuales, resulta difícil encontrar algún reclamo o parte de él que pueda ser canalizado por nuestro Proyecto Nacional y Popular.
Es lógico en cierta forma, dadas las visiones de la realidad que estos sectores tienen, y lo que pretenden que nuestro país sea o lo que el Estado les debe garantizar.
Uno podría tomar como reclamos plausibles de canalizar la denominada inflación o la inseguridad – dicho sea de paso no se escucharon propuestas sobre estos-, y en efecto, este gobierno ha venido trabajando desde el 2003 a la fecha sobre estas cuestiones aún cuando pudiera no compartirse la visión que se tiene de ellas.
El punto es que estos sectores, entienden de una forma totalmente distinta, tanto las problemáticas como lo que un Estado debe hacer para atenderlas.
El ejemplo claro sobre ello es la pretensión de un Estado que garantice la seguridad en términos de protección de la propiedad privada, pero que simultáneamente, sostenga las desigualdades socioeconómicas estructurales; algo irracional e imposible.
Por otro lado, y ahora si incluyendo agravios y descalificaciones, nos encontramos con un discurso que atravesó a la enorme mayoría de los asistentes.
El discurso de los multimedios y medios dominantes, casi calcado, con las mismas frases que pronuncian sus periodistas y se colocan a sistemáticamente en los zócalos televisivos.
Ese discurso de la antipolítica, con sus variantes según el tema en cuestión, se escucho por repetición hasta el hartazgo, casi como si se hubiera planificado.
Ante ello, resulta indudable la vigencia de la batalla comunicacional y la urgencia por poner en pleno funcionamiento una Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual que garantiza una pluralidad de voces que excedan largamente a los clichés reiterados a diario.
Sin dudas, esta es una de las conclusiones centrales que se pueden extraer de lo ocurrido ayer, a la cual debe sumársele la confirmación del carácter opositor de la protesta, dado hasta desde la expresión más sincera sobre su voto opositor en las últimas elecciones.
Otra conclusión que se puede extraer es que no hubo un sólo reclamo ligado a necesidades básicas, es decir nadie reclamaba por falta de comida; trabajo; salud; educación; o vivienda, algo esperable dados los sectores que protestaban, pero que nos confirma que la caracterización sobre ellos ha sido acertada.
Ahora, seguramente la última conclusión es la que más da cuenta del momento de crisis representativa que vive la oposición, causa determinante para esta clase de protestas.
Es que a las claras, la imposibilidad de viabilizar en una propuesta política opositora sus reclamos, es lo que hizo que estos sectores salgan a cacerolear.
La imposibilidad de encontrar una referencia sumado a la heterogeneidad de los reclamos, acaba por desembocar en momentos de expresión opositora individualista aún cuando la convocatoria sea de gran número.
Desde ya, no es algo que nosotros debamos atender, pues sería ilógico que encima tengamos que organizarles la oposición minoritaria a sectores que pretenden otro modelo de país.
Lo que sí, queda claro que lejos estamos de ser Venezuela, como aquellos afiches convocando al 8N bien decían.
Acá no tenemos una bolsa de gatos opositora capaz de llevar un candidato que represente a los sectores minoritarios de la sociedad.

jueves, 8 de noviembre de 2012

8N: La previa y la protesta mirando al pasado.



Paros sorpresivos y trenes que funcionan con demoras en el Área Metropolitana desde el lunes; problemas con la recolección de residuos que han transformado en basurales a muchas esquinas de la CABA, también desde el lunes; y como corolario de todo ello, un apagón que afectó a gran parte de la ciudad y el conurbano e inclusive paralizó el servicio de subterráneos, ayer por la tarde.
Todo ello en una semana de calor agobiante que condimenta la situación.
Todo ello como preámbulo al día de la fecha en el cual se anuncia una protesta opositora tan espontánea que desde hace tres meses se viene orquestando.
Resulta realmente llamativo todo lo que ha pasado durante esta semana, justo en la antesala del denominado 8N, y da para reflexionar entorno a que sectores viene a intentar sacar tajada aún en conflictos en los cuales el Gobierno Nacional y Popular nada tiene que ver.
Es el caso del problema con los trabajadores del CEAMSE, que llamativamente deciden hacer una protesta esta semana, sabiendo las consecuencias de ella y cómo se opera sistemáticamente desde los multimedios para no exponer a quines les corresponden las responsabilidades del caso.
Desde luego, el gobierno pro de la CABA hace su parte no haciendo absolutamente nada para destrabar el conflicto, y apuesta a la potencialidad del mismo para generar un mal clima social, siempre sabiendo de la complicidad de los medios para ocultar sus culpas del caso.
Por otra parte tenemos el únicamente explicable desde el punto de vista político, problema que han presentado los trenes de los ramales Sarmiento y Mitre desde el lunes.
Se sabe que en ambos ramales se vienen desarrollando obras de infraestructura para la mejora del servicio desde hace meses, y eso mismo ya produce que los trenes no tengan un normal funcionamiento.
Ahora, justo este lunes el gremio realiza un paro total sorpresivo en el Sarmiento y decide trabajar durante toda la semana a reglamento en el Mitre por una discusión salarial cuya resolución recién se pondrá en práctica en dos meses.
Cabe recordar, como para poner en contexto sobre cuán poco casuales son las protestas, que tanto en el caso de los trabajadores del CEAMSE como en el de los del ramal Mitre de trenes, son sectores alineados al moyanismo, y que el Sarmiento es conducido por una facción trotskista.
El corolario llegó ayer con el inexplicable e injustificable apagón casi simultáneo de Edenor; Edesur; y Edelab, que afecto a bastos sectores metropolitanos e inclusive, aún perdura en algunos barrios.
Empresas que facturan fortunas como consecuencia de las privatizaciones de los ´90, sólo por distribuir la energía que se produce gracias a las obras completadas cuando no, realizadas íntegramente, por este gobierno – Yacyretá y Atucha I y II son ejemplos de ello-.
Es sabido porque es una vieja táctica de presión que tienen estas empresas para aumentar las facturas, que aprovechan momentos de muchísima demanda eléctrica para cortar el servicio y generar caos.
Es su modus operandi clásico por el cual ya han sido multadas en numerosas ocasiones, entonces no puede llamar la atención lo burdo de la maniobra aunque si nos plantea la necesidad de rediscutir esas concesiones que desde su misma existencia nos han perjudicado notablemente a los argentinos.
Es claro el aprovechamiento de empresas multinacionales – no en vano, hoy mismo, salieron voceros de la empresa española Endesa, dueña de Edesur, a pedir aumentos de tarifas- y gremios opositores para contribuir a la protesta de hoy, a la cual medios y multimedios vienen publicitando desde hace semanas y estos sucesos les vienen como anillo al dedo para su operatoria.
Con este marco y con la convocatoria abierta de toda la oposición en las últimas 48 horas, se llega a una protesta como la de hoy, en la que veremos a los sectores que pretenden otro país.
Uno en el cual el Estado no intervenga en la economía en pos de favorecer los intereses de los sectores populares; de los trabajadores; de los pobres.
Uno en el cual se privilegie la demanda de dólares para atesoramiento y no para la importación de bienes para el desarrollo industrial.
Uno en el cual la mano dura sirva para que el Estado mate y reprima la protesta social y a eso se le llame seguridad.
Uno en el cual sea más importante garantizar las vacaciones de las clases medias y altas que el pan y el trabajo de los humildes.
Uno en el cual nos inunden los servicios pero no tengamos más industria ni mercado interno.
Uno en el que nos abrume ese discurso individualista según el cual si te va bien es únicamente por mérito propio y si te va mal es culpa del Estado y la sociedad.
Uno cooptado por el neoliberalismo, como el que ya hemos vivido hasta el año 2003.
La apuesta durante toda la semana ha sido fortalecer la protesta de hoy a partir de la generación de hechos irritantes, y en ello han colaborado varios sectores opositores que por oportunismo o deseo juegan para que volvamos a ese país.
Pese a todo, seguiremos avanzando y profundizando este proyecto colectivo que le ha devuelto la dignidad y la Patria al pueblo argentino.
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