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martes, 16 de octubre de 2012

La SIP en San Pablo: Falacias y obviedades.



Los dueños de empresas mediáticas y multimedios, junto a sus laderos editores, se dan cita en San Pablo por estas horas, en la denominada 68° Asamblea General de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), entidad que se encarga de defender sus intereses corporativos en todo el continente.
Como ya sabemos, la SIP de nefasto historial, ha venido pretendiendo imponerse ante la opinión pública como guardián de la libertad de prensa, cuando lejísimos de ello, lo único que defiende es la libertad de sus miembros para realizar millonarios negocios entorno a la comunicación.
Esta impostura, la han ido amoldando con el paso de los años a fin de contribuir a la construcción de poder que cada uno de sus miembros posee en los países donde opera.
Desde luego, el devenir político interno de cada país resulta central para entender como opera cada multimedios local en este y como juega la SIP aportando desde su pedestal autorreferencial.
Así, la forma en que operan la SIP y sus miembros varia según si en un país la política funciona como aporte a sus intereses, o toma otros rumbos salvaguardando los intereses de los sectores populares y generando espacios plurales para democratizar la comunicación.
Dicho esto, no se puede esperar del encuentro en San Pablo, nada ajeno a declaraciones que demonicen a aquellos países en los cuales la política no se esta subordinando al deseo del mal llamado Cuarto Poder – como bien dijo alguna vez Arturo Jauretche “Es el primero”-, y de igual forma tampoco se puede esperar que se oigan voces disruptivas respecto de la impostura adoptada por los organizadores.
Por el contrario, es casi una obviedad que en ese marco los oradores invitados sean personajes como el ex presidente neoliberal peruano Alan García, o José Vivanco, director de esa ONG titulada Human Rights Watch, armada para vanagloriar países obedientes al mandato imperial aunque estén sumidos en la miseria y atacar los procesos políticos transformadores.
De la misma forma, es lógico que los discursos de los dueños y laderos editores que conforman la SIP, apunten a reafirmar las falacias de la neutralidad y la independencia periodística como punto de partida para una pretendida intangibilidad de sus intereses privados, que será cuidada con todos los ataques necesarios hacia cualquiera que pretenda avanzar hacia una pluralidad de voces.

martes, 24 de abril de 2012

Otro ataque de la SIP a nuestro país.

Volvió ayer la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) – entiéndase los dueños de los multimedios que hacen negocios a lo largo y ancho del continente-, a atacar a aquellos países que más han avanzado en procesos de democratización de la comunicación, entre los cuales se encuentra Argentina.
Por medio de un informe, el comité que nuclea a quienes pretenden monopolizar la palabra, fustigó relatando: “En los últimos meses se han multiplicado y agravado, en la Argentina, las agresiones contra periodistas por parte de altos funcionarios públicos, incluyendo desmesuradas acusaciones como la de desestabilizadores, mafiosos o antisemitas”.
Pues claro, a los paladines de la libertad de empresa les molesta profundamente que ellos o sus subordinados sean objeto de crítica, e insisten en erigirse como una casta privilegiada llamada a narrar la realidad de acuerdo a sus intereses.
El comunicado, también aduce que aquellos supuestos agravios, además de “ser profundamente ofensivos, podrían conducir a situaciones de mayor violencia por parte de grupos afines al poder”, y que “las máximas autoridades de la Argentina deben fomentar un clima de tolerancia y diálogo”, para “evitar que el temor, la autocensura y la ausencia de debate se sigan instalando peligrosamente en el país”.
La recurrencia a los cuentos de siempre, cuando la realidad señala que los únicos que se han servido de la violencia por ejemplo, por medio del Terrorismo de Estado, para consolidar su nefasto poder, han sido miembros de la SIP como el multimedios Clarín y sus aliados, La Nación y Perfil, aburre de igual forma que esa apelación sistemática a clichés vacíos de contenido como “el dialogo”.
No conformes con tantas barbaridades, los muchachos pretenden dar clases sobre como un gobierno debe manejar su comunicación cuando en el escrito cuestionan la ausencia de conferencias de prensa, aduciendo que “exime a los gobernantes del escrutinio público y les permite comunicar solo los mensajes que les interesan, situación que atenta contra el derecho de información de la sociedad”.
Obviamente, les molesta que un gobierno ejerza el derecho a comunicar como lo considere conveniente y elimine la mediación periodística, que siempre está ligada a la necesidad de querer instalar tal o cual tema según danzan los intereses de las empresas del sector.
Lejos se esta de atentar contra el derecho a la información que goza de inmejorable salud, porque todo acto de gobierno así como de sus funcionarios puede ubicarse por los canales habituales.
El problema que tiene la SIP en todo caso, es que a partir de este Gobierno Nacional y Popular, la comunicación es directa con el Pueblo quién es el único con derecho a pedir explicación alguna.
Lo cierto es que la SIP, pretende seguir dando pelea por su modelo exclusivísimo de comunicación y desinformación que tantas alegrías le ha dado a los jefes de los multimedios, y que, a su vez, tanto daño ha hecho a todo el continente.

viernes, 6 de mayo de 2011

El ataque de la SIP.

En los últimos dos días, los cráneos de la SIP pasaron por Buenos Aires y no perdieron oportunidad para atacar al Gobierno Nacional y Popular, y a las instituciones democráticas del país.
Mediante la voz de su presidente Gonzalo Marroquín, la SIP como buena defensora del consenso mediático americano y las corporaciones que la integran, ejecutó su venenoso ataque argumentando que “las evidencias recabadas ratifican nuestros informes sobre que la libertad de prensa está en un proceso de deterioro en Argentina”.
Ahora, uno se pregunta cuan reales son esas supuestas evidencias y cae en la cuenta de que allí incluyen:
Una medida de tipo gremial como fue el bloqueo a la salida del diario Clarín, que encima vía investigación de Tiempo Argentino quedo demostrado, como si la empresa se lo hubieran propuesto, los diarios salían en tiempo y forma.
“El uso indebido de recursos públicos para castigar o premiar a medios y periodistas a través de dádivas y de la distribución de publicidad oficial de acuerdo a posiciones editoriales, algo totalmente falaz dado que el Grupo Clarín es quien mayor cantidad de pauta oficial percibe cumpliéndose la normativa vigente - la cual inclusive puede cuestionarse desde una simple pregunta: ¿Porqué el Estado Nacional debe bancar a los medios, y más aún a los grandes medios?-.
“La existencia de una legislación que potencialmente afecta a la prensa en materia de discriminación de otorgamiento de licencias operativas, con una clara intromisión en los contenidos de los medios y sus criterios editoriales; y un proyecto para declarar de interés público la fabricación, comercialización y distribución de papel para periódicos”, otra mentira bestial dado que la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, elogiada entre otros por las Naciones Unidas y el PNUD, lejos de discriminar abre el abanico para que se otorguen más licencias y haya más voces; y tiene una normativa precisa entorno a una necesaria constatación de que los contenidos no atenten contra el bien común y las buenas costumbres, y aporten a la pluralidad.
A su vez, el proyecto para declarar de interés público la fabricación; comercialización; y distribución de papel para periódicos de transformarse en ley, justamente garantizaría un costo igual del papel para todos los diarios lo cual apuntalaría la igualdad de competencia entre ellos.
Y finalmente, que “los medios públicos están al servicio del gobierno u otros funcionarios que han establecido que los periodistas deben ser militantes”, algo que más haya de que no debiera competerle a la SIP que defiende los intereses de lo que denomina “prensa libre”, constituye una forma engañosa de análisis por dos razones.
La primera es que los medios públicos son herramientas del Estado y como tales siempre deben ser utilizadas por el gobierno, quien recordemos, es el legítimo y legal encargado de conducir las políticas estatales dado que es, por lo menos, la primer minoría.
El gobierno, acá y en cualquier lugar del mundo, utiliza las herramientas del Estado y genera nuevas herramientas, en pos de llevar adelante políticas que cuenten con cierta legitimidad.
En el mismo sentido y con total lógica, los periodistas que trabajan en los medios estatales deben estar en consonancia con el proyecto que se lleva adelante y tener la capacidad de reflexionar entorno al mismo.
La segunda razón que conforma este engaño, da cuenta de una forma de pensamiento fragmentada, muy útil a los intereses de la SIP, que intenta validar una postura discriminadora entre periodistas profesionales u objetivos, y periodistas militantes.
Así, mientras los primeros supuestamente nos informan la realidad objetivamente - algo que sabemos es irreal e imposible dado que todo lo que se informa y lo que no se informa cuanta con una línea editorial subjetiva-, los segundos están destinados a dar un discurso sesgado por una postura.
Se cae de maduro que en ambos casos se sigue una línea editorial y se informa dentro de lo que ésta contiene, pero la diferencia radicaría en que los primeros responden a intereses corporativos y reflexionan acorde a ellos transformándose en muchos casos en mercenarios de la comunicación, mientras que los segundos se sienten contenidos en un proyecto político que, cuanto menos, cuenta con la legitimación del voto popular.
En fin, habiendo analizado esas supuestas evidencias una a una, resulta notable la debilidad argumentativa de quienes se auto titulan como los guardianes de la libertad de prensa.
Máxime si ponemos sobre el tapete las esquivas respuestas que diera Marroquín sobre temas como la no inclusión de varios canales en su grilla por parte de Cablevisión; o la investigación que se le sigue a Ernestina Herrera de Noble por apropiarse dos hijos de desaparecidos.
Es que día a día, la Sociedad Interamericana de Prensa nos muestra que, como diría John William Cooke, su objetivo es salvaguardar la libertad de empresa y así, sostener la cadena de poder que le permite a sus miembros, seguir teniendo ilegítimos privilegios.



Compañero Ikal Samoa

lunes, 8 de noviembre de 2010

Los intereses de la SIP.

Desde el viernes y hasta mañana en la ciudad mexicana de Mérida, se encuentra reunido en pleno el consorcio de multimedios mas conocido como Sociedad Interamericana de Prensa (SIP).
Aunque ha esta altura es de público, vale la pena recordar que la SIP nuclea a los dueños de las empresas mediáticas del continente y en especial a los pulpos como Clarín que ha diario intentan organizar una agenda pública entorno a sus intereses, recortando la información a gusto, cuando no, mintiendo descaradamente.
Dicho esto, y entendiendo que los multimedios como todo gran capital en un sistema capitalista tienen como objetivo último generar ganancias y demás beneficios propios, no llaman la atención las rastreras participaciones de ciertos presidentes deudores de ellos, entre las que se inscriben la del local Felipe Calderón y la del colombiano Juan Manuel Santos.
Lógicamente las políticas de intangibilidad hacía el mercado comunicacional distorsionado y oligopólico que ambos presidentes pregonan se condice con su participación, así como también con el apoyo que ellos reciben de aquel.
En el mismo sentido podemos inscribir la participación del presidente de facto hondureño Porfirio lobo quien asumiera el poder tras un golpe de estado y posteriores elecciones fraudulentas.
Ahora bien, este último, si se lo toma como caso testigo, viene como anillo al dedo para mostrar que la denominada libertad de prensa, como concepto, no es otra cosa que un vil artilugio naturalizado que permite ocultar lo que a la SIP le importa, la libertad de empresa.
Y digo que viene como anillo al dedo porque la asistencia de Porfirio Lobo al evento, cuando Honduras tiene el triste saldo de nueve periodistas asesinados por las fuerzas de seguridad en lo que va del año - solamente superado por el país anfitrión que cuenta con once-, es prueba cabal de cuán vacío es el slogan libertad de prensa.
Pues los dueños de los medios dejan en claro que la libertad de prensa para ellos no implica el valor de la vida de los periodistas, o por lo menos, es algo que va de relleno.
Apañando a Lobo, recibiéndolo como un presidente democrático, así, es como las ratas de la SIP honran la comunicación, esa que con artilugios como el slogan – su mejor logro a tales efectos- les ha permitido ocultar sus intereses para lograr colocarse en ese pedestal intocable de la sociedad.
Pedestal que aunque lo intenten ocultar se va resquebrajando en varios países de la región – o casualidad, aquellos cuyos pueblos y gobiernos no se arrodillan ante la prensa hegemónica que vive demonizándolos-.
Tal es nuestro caso, en el cual ello se viene expresando por medio del debate sobre los medios, la pluralidad de voces y la democratización en el acceso a la información, y tiene en la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual una acabada cristalización.
Por eso, cuando Clarín hoy intenta imponer las condenas del consorcio amigo como verdades absolutas e incuestionables, con títulos rimbombantes como “Enérgica condena en la SIP por la presión oficial a medios argentinos”, no debemos perder de vista que esta intentando generar un miedo social útil a la libertad de empresa que tan bien le sienta, y tanto daño le hace al país, y a la región.


Compañero Ikal Samoa
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