A medida que corren los días, se va conociendo el trasfondo
del intento de golpe de Estado que sufriera Venezuela a fines de la semana
pasada.
Un trasfondo que, como no podía ser de otra forma, devela la
colaboración de Estados Unidos para con la derecha fascista desestabilizadora y
su principal referente, el, aún ahora prófugo del Poder Judicial venezolano,
Leopoldo López.
Lejos de llamar la atención, los conocidos lazos entre
golpistas y el imperio, vuelven a verse con impunidad, y no sólo ello, el
gobierno venezolano y su presidente, Nicolás Maduro, han denunciado los
intentos de apriete que ha perpetrado la administración de Barack Obama en los
días pasados.
Frases como “el arresto del señor Leopoldo López, podría
causar consecuencias negativas en sus ramificaciones internacionales” ó “el
presidente venezolano debe dejar en libertad a los manifestantes detenidos”,
del secretario de Estado, John Kerry, son parte de la serie de amenazas que Estados
Unidos viene realizando, acompañando y justificando el accionar golpista del
sector más fascista de la MUD.
Desde luego, en
las últimas horas Maduro ha salido a responderle al imperio dejando en claro que Venezuela no se amedrenta y no va a
defeccionar ante la avanzada de la derecha y su aliado del norte.
“Hoy el monstruo decidió actuar y sacar su rostro. Esto es
distintivo, detrás está el imperio que quiere atacar la patria. Son exigencias
inaceptables e insolentes. Mande a responder diplomáticamente y como debe ser”,
explicó el Presidente a la sociedad venezolana en referencia a la interferencia
imperial, y agregó como respuesta a Kerry: “Usted se equivocó de teléfono oyó
secretario adjunto, la próxima vez llama a otro país y no a Venezuela”.
“No habrá fuerza que nos detenga a los bolivarianos. En
Venezuela estamos dispuestos a llegar hasta las últimas consecuencias en la
defensa de la paz y la democracia”, advirtió concluyendo su alocución ayer.
Estados Unidos insiste, no sólo en entrometerse en la política
venezolana, sino también en continuar fogoneando todo tipo de maniobras
desestabilizadoras.
Frente a ello, América Latina debe poner en movimiento los mecanismos institucionales para responder a la amenaza imperial y dejar en claro que Venezuela somos todos los latinoamericanos, y no habrá complacencia alguna con intereses ajenos a nuestra región.








