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martes, 11 de junio de 2013

Como la bonaerense mató un hincha visitante, Casal decidió que no haya más público visitante.

Ayer por la tarde en el Estadio Ciudad de La Plata, la Policía de la Provincia de Buenos Aires asesinó un hincha de Lanús y dejó a otro en grave estado.
Los hechos ocurrieron sobre el comienzo del encuentro que disputaban el local, Estudiantes, y el equipo Granate, y según consta en el expediente, como parte de una violenta represión que inició tras el impedimento a los barras visitantes de ingresar al estadio con los bombos.
Al margen que el muerto, Javier Jerez, y el herido de gravedad conocido como “Tonga”, son parte encumbrada de la barra brava de Lanús, es evidente que el devenir de los acontecimientos es responsabilidad exclusiva de la policía bonaerense y quienes la manejan.
Y afirmo esto porque las heridas en ambos casos fueron producidas con disparos de balas de goma a quemarropa, por parte de la fuerza de seguridad, que tuvo un accionar que se corresponde con una línea de pensamiento anacrónica que privilegia el uso de la brutalidad ante cualquier hecho.
Esta línea es la que se ha recuperado con Ricardo Casal como Ministro de Justicia y Seguridad en la provincia, enterrando los cambios fundamentales que había realizado otrora León Arslanian, cuando estuviera al frente de la seguridad.
Mientras este último trabajo en la depuración y la eliminación del auto control en la fuerza, Casal se ha especializado en retroceder devolviéndole una nefasta autonomía que hace de la bonaerense un cuerpo, a diario, ingobernable y potencial garante de una enorme cantidad de delitos.
Con esta concepción es con la que se habilita a la intervención represiva, que cuando se da en toda su ferocidad, termina en asesinatos como sucedió ayer.
Para colmo de males, la reacción primera del ministro, lejos de apuntar a las responsabilidades, es anunciar dos medidas que de cara a la sociedad, dan a entender una suerte de compensación como si hubiera dos bandos en pugna.
Por un lado define que no se usarán más balas de goma en espectáculos deportivos, pero por otro anuncia el fin de la concurrencia de público visitante a los mismos.
Como si el asesinato perpetrado ayer por la bonaerense fuera culpa de la existencia del público visitante, y no consecuencia de la forma en que se viene profundizando un perfil represivo y autosuficiente de una fuerza que lejísimos está de garantizar la integridad de las personas.
Lo que se dice un absurdo que responde a una lógica de pensamiento focalizada, incapaz de ver la profundidad de la trama policial y mucho menos, la complejidad que posee la denominada violencia en el fútbol.

jueves, 15 de diciembre de 2011

Sobre la represión y el autoacuartelamiento.

Vergonzoso y preocupante resulta lo vivido en la jornada de ayer en La Plata donde durante diez horas, se autoacuartelaron los efectivos de infantería de la policía bonaerense para defender a miembros de ese cuerpo que fueron separados y sumariados tras la represión a los Compañeros de La Cámpora, dentro de la legislatura bonaerense durante la reasunción del Compañero Daniel Scioli como gobernador.
Vergonzoso y preocupante porque no representa una protesta, sino una extorsión para que los poderes del Estado provincial apañen la represión a organizaciones políticas, o por lo menos hagan la vista gorda en este caso.
Desde luego, esto no es obra de la casualidad.
Sin echar culpas políticas entorno al hecho puntual de la represión injustificada e imperdonable, se advierte que tanto esta como el gravísimo episodio de ayer, dejan entrever falencias en la concepción política sobre la seguridad que viene aplicando Ricardo Casal en tanto Ministro de Justicia y Seguridad.
Falencias porque en ambos casos lo que queda en claro es que la policía bonaerense muestra cierta capacidad para desafiar a sus autoridades políticas elegidas democráticamente por el voto popular, y ello indudablemente guarda relación con la forma en que se conduce esa fuerza.
Porque desde el Ejecutivo provincial se ha cedido la conducción de la fuerza a un miembro de esta como política establecida, y ello ha abierto la puerta del autogobierno de la bonaerense, algo que hemos vivido en otras épocas con nefastas consecuencias de las cuales habíamos aprendido, y por las que se produjo la denominada reforma de León Arslanian durante la gobernación de Felipe Solá que entre otras cuestiones muy valorables, le había devuelto restituido el mano a los civiles.
En la conducción policial es en donde debemos buscar para entender el porque de los hechos, y lo afirmo argumentando que este tipo de conducción genera una autonomía tan peligrosa como inaceptable de una fuerza que tiene la obligación de responder al poder político.
En este mismo sentido, también afirmo que así como discuto la concepción política en materia de seguridad que viene llevando a la practica Casal, apoyo totalmente la decisión de no ceder ante ningún tipo de extorsión, y continuar las investigaciones a quienes reprimieron el día lunes en la asunción de Scioli, así como separar de la fuerza e investigar a los responsables del autoacuartelamiento de ayer.





Compañero Ikal Samoa
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